La creatividad del alumno

Pensar en imágenes. Vivir entre imágenes. Crear imágenes.

Desde que nos embarcamos en el mundo de la fotografía nos resulta prácticamente imposible no sentir ni razonar a través de la lente y lo que podamos conseguir tanto con su dispositivo como con nuestra imaginación. Aprendemos a mirar, un ejercicio que va más allá del mero análisis pasivo y que resulta imprescindible para cualquier ojo que quiera desarrollar toda su capacidad. Quizás lo más importante sea entrenarlo, que sea consciente de lo que sucede a su alrededor, incluso de lo que podría suceder si hiciera tal o cual cosa con la cámara y con los elementos disponibles. Absorber imágenes, ya sean fotografías profesionales o amateurs y elaborar un sentido crítico propio, ya sean pinturas, ya sea publicidad, y no cesar de preguntarse cómo se han hecho y para qué están ahí. Todas tienen su significado y la tarea anexa al fotógrafo es tratar de entenderlo para aprender.

Desde nuestra escuela nos esforzamos por trasladar los conocimientos fundamentales desde el principio. Intentamos sentar las bases para que los alumnos hagan uso, no sólo de los elementos técnicos, sino de su propia creatividad. Ésta es la tierra sobre la que germinan los proyectos y ahí es donde pretendemos llegar. Para crear no hace falta contar con un equipo de miles de euros ni siquiera con un plató y todos sus componentes luminotécnicos, basta con estar atento a lo que sucede fuera y dentro de nosotros. Al levantarnos, al salir de casa, al andar entre calles y personas, siempre con la mente despierta dispuestos a imaginar y proyectar nuestras emociones.

Crear es producir intencionadamente novedades valiosas. No basta con que sean originales, sino que han de tener alguna cualidad apreciable: la eficacia, la belleza, la gracia, la utilidad. Lo que concede valor a la creatividad es el valor del proyecto que se va a resolver creativamente.

Si crear es un acto, creatividad es una capacidad, una competencia. Es el hábito de crear. La actividad creadora no consiste en imaginar, sino en inventar, que es un término mucho más amplio que nos sirve para designar el encuentro o la producción de cosas nuevas. La imaginación es la encargada de inventar imágenes.” José Antonio Marina, filósofo.

Éste es un trabajo de una alumna del curso de Iniciación a la Fotografía. Tan sólo se basta de una luna para jugar, inventar, lidiar elementos y trasladar diferentes significados. No es algo nuevo, pero es suyo. Quizás ya había visto éstas imágenes de Amir Jutt y lo asoció con el momento. Ahí radica uno de los puntos fundamentales de la fotografía, el ser capaz de adaptarse, asociar y reinventar. Establecer nexos de unión entre la memoria y la imaginación, entre su cámara y el espectador. La fotografía es una cuestión de emociones sentidas y compartidas. Nuestra misión es explicarlo y pretender que los alumnos lo interioricen hasta el punto de contar con todo un repertorio de ideas y prácticas para alcanzarlo. Acercarles a su propia creatividad.

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